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15 de octubre - Día Mundial de la Mujer Rural
Educación y Capacitación : La clave para la erradicación de la pobreza Los desafíos que enfrentamos El hambre en el mundo es persistente y va en aumento, habiendo alcanzado niveles intolerables. Más de 800 millones de personas, es decir, casi una de cada siete, padecen hambre o desnutrición . El objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Ali-mentación de lograr una disminución del hambre en el mundo para el año 2015 significa un gran compromiso y la necesidad de expansión por parte del sector agrícola, pero ¿cómo vamos a en-carar tal objetivo cuando las tres cuartas partes de los 1.200 millones de personas que se hallan en estado de pobreza extrema viven y trabajan en zonas rura-les? Nos enfrentamos al problema de la degradación del medio ambiente y del suelo, del cual depende nuestra propia supervivencia. El suelo y los recursos disponibles se están agotando por el uso ineficiente de la tierra cultivable y la sobreexplota-ción de las materias primas. Tales prácticas agrícolas insostenibles son, a menudo, inducidas por la po-breza y la desesperación o simplemente son consecuencia de la falta de conocimientos medioambientales. También debemos hacer frente al pro-blema de la salud de la población en las comunidades rurales, el cual incluye la malnutrición, las deficientes condiciones sanitarias y, en ciertas regiones, el flagelo de la pan-demia del SIDA. Como productores agropecuarios y miembros de la comunidad internacional, nos enfrentamos al desafío cotidiano de mejorar las condiciones en el sector agrícola y de trabajar para erradicar la pobreza y las desigualdades en el mundo por el bien y la prosperidad de nuestras comunidades y por un futuro seguro para nues-tros hijos. Debemos trabajar en materia de capacitación dentro del marco de una agri-cultura sostenible en términos ambientales, lo cual incluirá capacitar a cada miembro de la comunidad agrícola y mejorar sus capacidades para maximizar el potencial de todos los individuos, quienes constituyen el capital en recursos humanos. La mujer en la agricultura La mujer desempeña un papel fundamental en el sector, soportando la carga que representa estar a cargo de las tareas agrícolas y del mantenimiento del hogar, además de tener que generar ingresos fuera de la actividad agrícola y de ocuparse de la alimentación de la familia, del cuidado de los hijos y de la seguridad alimen-taria. Según una estimación de la FAO, las mujeres producen más del 50 por ciento del total mundial de alimentos. Dicho porcentaje llega al 80 por ciento en los países de África, al 60 por ciento en los de Asia y al 30-40 por ciento en los de Sudamérica. Últimamente, ha habido un aumento de la cantidad de mujeres que, simultánea-mente, están a cargo del hogar y de la granja, lo cual obedece a una diversidad de factores. Además de desempeñar la función propia de un administrador de esta-blecimientos agropecuarios, la mujer se ocupa del cuidado de la familia y del mantenimiento del hogar. Sin embargo, tanto a nivel jurídico como social, pocas veces se reconoce su rol de administradora agraria. La mujer queda sola en el hogar principalmente por haber enviudado o porque su cónyuge ha debido emigrar a la ciudad en busca de un empleo que le proporcione un ingreso adicio-nal o bien ha sido reclutado en tiempos de guerra. La mujer acepta la carga que repre-sentan estas responsabilidades recibiendo solamente un mínimo de reconocimien-to por su aporte. Raramente se le otorga el derecho a la tenencia de la tierra, te-niendo un acceso limitado a los insumos fundamentales y al crédito y ne-gándosele la posibilidad de acceder a la educación y a los programas de extensión agrí-cola. Dejar que las capacidades y el aporte de la mujer sigan sin ser reconocidos significa desperdiciar un valioso recurso humano dentro del sector agrícola. De esta manera, se están poniendo trabas a su potencial y se están inhibiendo sus posibili-dades de desarrollo. En la lucha contra la pobreza el objetivo consiste en potenciar la capa-cidad de la comunidad agrícola mundial fortaleciendo a cada uno de sus componentes. Dada la diversidad de roles que la mujer desempeña dentro la co-munidad rural, no es posible que se la siga considerando como un trabajador mar-ginal o como a alguien que se encuentra simplemente en la base de la actividad agrícola, ya que la mujer constituye los cimientos del éxito de la misma y la ar-gamasa que le da su cohe-sión. Nuestro desafío no consiste en incrementar la cantidad de actividades que realiza la mujer en la granja, ya que ella cumple con creces su función en la misma. No se trata de otorgarle mayores facultades d´´andole trabajos de mayor responsabilidad sino de reconocer su valioso aporte y de enriquecer sus capacidades, de manera de maximizar su potencial. Esto, juntamente con el objetivo principal de reduc-ción de los niveles de pobreza, puede lograrse mediante la educación y la capaci-tación de la mujer en el ámbito rural. Un programa de amplio alcance Los beneficios de una mayor educación y capacitación de la mujer son muchos y de largo alcance. Al capacitar a la mujer en una diversidad de discipli-nas, se están estimulando las capacidades que ella ya posee pero que con frecuencia no se le permite aplicar en la practica. Poner trabas al potencial de cualquier miem-bro de la sociedad constituye un paso atrás en el objetivo de mitigar la pobreza. La capa-citación debe realizarse en las áreas siguientes: 1 Educación elemental: Alfabetización, aritmética y compren-sión básica de las ciencias y del medio ambiente circun-dante. 2 Formación comunitaria: Instituciones, procesos institucionales y gobierno a nivel local y nacional, cooperativismo, proyectos comunitarios y conocimiento de los propios derechos (libre asocia-ción, acceso a la tierra, etc.) 3 Agricultura: Prácticas agrícolas más avanzadas y eficientes, administración fi-nanciera, economía básica (evaluación de las tendencias de los mercados y de las nece-sidades del consumidor). 4 Salud familiar: Nutrición, seguridad de los alimentos, planificación familiar y prevención del SIDA El proceso de educación exige un esfuerzo por parte de la comunidad, pero, a la vez, es beneficioso para la misma. La capacitación general de la mujer permite abrir los canales de comunicación, posibilitando que los conocimientos se difun-dan a través de la comunidad y sean transmitidos de generación en generación. Resultados Liberación del potencial no utilizado Según un estudio realizado por el Banco Mundial, cuando las mujeres campesinas lograron tener acceso a la escuela primaria, la producción agrícola au-mentó en un 24 por ciento . La capacitación agrícola de la mujer implica una mejora de la ac-tividad y de la productividad. Entre otras cosas, la capacitación enseña a incorporar prácticas y tecnologías agrícolas más eficientes en lo referente a selección de los cultivos, almacenamiento, procesamiento, producción animal, etc., permitiéndole a las mujeres disponer de más tiempo para atender otras responsabili-dades, tales como el cuidado de su familia, el mantenimiento del hogar y actividades no agrícolas que generen ingresos extra. Un mayor conocimiento de la demanda en los mercados y de la economía permite una toma de decisiones económicamente menos riesgosa en lo que se refiere a la selección de los cultivos, de la tecnología y de la asignación del capital, cuyo re-sultado es una menor pérdida postcosecha y una asignación más efi-ciente del tiempo y de los recursos agrícolas (mano de obra, materias primas e insumos y maquinaria). La capacitación en materia de almacenamiento y procesamiento de pro-ductos agrícolas contribuirá a reducir las pérdidas y a aprovechar al máximo el excedente que arroje la cosecha. Seguridad alimentaria y salud familiar Una mayor productividad se traduce en productos más fácilmente comerciables y en una mayor disponibilidad de alimentos para el propio consumo que permita preservar la salud y asegurar la alimentación de las familias rurales. Cuando esto se conjuga con una mejora en la educación sanitaria de la mujer, los resultados son sorprendentes. A menudo, las mujeres son las únicas responsables de la salud de su familia y de la seguridad alimentaria, ya sea a través del cuidado de los niños, del procesamiento de los alimentos, de la preparación de las comidas o de la atención de los enfermos. Una mujer que ha recibido educación sanitaria está más informada acerca de cuestiones tales como requerimientos nutricionales, planifi-cación familiar y prevención del SIDA. La educación sanitaria permite cortar el ciclo SALUD DEFICIENTE → BAJA PRODUCTIVIDAD Y BAJO NIVEL EDUCATIVO → BAJOS INGRESOS → ALTA TASA DE NATALIDAD → SALUD DEFICIENTE. La educación sanitaria busca abordar cada elemento de este círculo vicioso multigenera-cional. Promoción de los derecho y fomento de un desarrollo sos-tenible A través de la educación las mujeres adquieren una mayor comprensión del contex-to en el que viven y del rol que desempeñan, tanto en su comunidad como a escala global. Gracias a la educación desarrollan su espíritu crítico y su capaci-dad de toma de decisiones sobre fundamentos más sólidos. Asimismo, adquieren ma-yor conciencia de sus derechos socioeconómicos y de las áreas en que dichos de-rechos deben mejorarse y ampliarse. Por ejemplo, si bien las mujeres producen más del 50 por ciento del total mundial de alimentos, sólo poseen el 2 por ciento de la tierra y solamente reciben el 1 por ciento del crédito agrícola. Si bien, gene-ralmente, la causa de esta situación son la subordinación y la falta de reconoci-miento de la mujer, hay casos en que tal situación se debe simplemente a que las mujeres desconocen su derecho al acceso a estos recursos vitales para la agricultura. Las cuestiones fundamentales son el derecho a la tenencia de la tierra y el acceso al crédito. En muchos casos, a las mujeres se les otorga solamente la tenencia temporal de tierras estatales de escaso valor agrícola y una vez que, gracias a su propio esfuerzo, mejoran la calidad del suelo y lo tornan cultivable, los derechos de propiedad son reasignados por el gobierno. Deben llevarse a cabo acciones tendientes a facilitar el acceso a la tierra y a asegurar el derecho a la tenencia de la misma (es decir, el acceso a la tierra y el control de ella). Con la capaci-tación en tecnologías de avanzada la mujer se hace acreedora aún a un mayor reconocimien-to como agricultora eficiente y exitosa, merecedora de un acceso más fácil al crédito y a la tierra. Asimismo, gracias a la educación, las mujeres adquieren con-ciencia política. Con el poder que les otorga el conocimiento, las mujeres pueden obtener el máximo beneficio que sus derechos les confieren y, a la vez, pugnar por la con-quista de nuevos derechos. Todo esto, por supuesto, da lugar a una agricultura más sostenible, ya que la segu-ridad jurídica de la tenencia de la tierra siempre lleva a un uso más eficiente y responsable de la misma. Los derechos que aseguran la tenencia de la tierra pueden también permitir un mayor acceso al crédito en el caso de los créditos hipote-carios, en que se pide el título de propiedad del inmueble como garantía. El acceso a la tenencia de la tierra y al crédito constituyen el motor del progreso, posibili-tando un aumento de la productividad, una agricultura sostenible y el crecimiento económico. El fomento de la productividad y de las prácticas agrícolas sostenibles implica una mayor oferta de productos agrícolas en los mercados y un mayor volumen de los mismos disponibles para el propio consumo de los agricultores. De esta forma se asegura el futuro de la familia rural tanto económicamente como en términos de su salud y alimentación. El aumento del nivel de educación y capacitación que re-ciben las mujeres constituye una eficaz herramienta en la lucha contra el hambre y la po-breza. Comunicación para el presente y el futuro La capacitación en materia de comunicación fomenta la difusión de los conoci-mientos y técnicas al posibilitar la formación de una red de individuos más inter-activos y abiertos. La apertura de las líneas de comunicación permite que los co-nocimientos se difundan y multipliquen, sirviendo de esta manera como un abono para el progreso. Con la ayuda que brinda una capacidad de comu-nicación básica y a través de las organizaciones de mujeres y centros de consulta, la mujer puede ampliar su conocimiento de la comunidad a la que pertenece y sus capacidades, compartiendo sus experiencias e ideas. Por el hecho de ser quien más está a cargo del cuidado de los hijos la mujer rural tiene una influencia directa sobre su educa-ción. El brindarle a la mujer las herramientas que le posibiliten transmitir sus co-nocimientos a la generación venidera y a sus pares incrementa la difusión de in-formación valiosa a través de la comunidad, aumentando así el poder de los indi-viduos dentro de la sociedad. Los conocimientos y las técnicas se difunden a tra-vés de la mujer y posteriormente se transmiten de madre a hijo, fortaleciendo a la comunidad desde sus mismas raíces, es decir, los ni-ños. Alimentar el motor del cambio mediante la acción colectiva El cambio puede iniciarse a través de la acción de cualquier individuo, pero es esencial contar con el apoyo de la familia, de la comunidad y de las autoridades. Es necesaria una mayor comprensión por parte de la comunidad del aporte que realiza la mujer al sector agrícola y a la comunidad rural. La mujer merece que se la valore por su status ocupacional. Es, pues, necesario que revaloricemos el perfil de la mujer rural mo-derna. La educación y el mejoramiento de su capacidad de comunicación y de su grado de conciencia política les permiten a las mujeres descubrir los beneficios de formar asociaciones y de aprovechar la fuerza que les otorga el actuar en forma grupal. También les permite comparten ideas y poder trabajar para lograr avances en su recono-cimiento por parte de la comunidad y para hacer conocer públicamente los asuntos relacionados con ellas y sus in-tereses. Organizaciones agrícolas Se debe facilitar el acceso de la mujer a los programas de extensión agrícola y a los centros de apoyo de las comunidades rurales. La mujer también debe partici-par en el proceso de toma de decisiones en cuestiones agrícolas. Gracias a la presión que se ejerza en este sentido, la comunidad se dará cuenta de que la mujer dado su enorme aporte al sector agrícola merece una educación acorde al mis-mo. El sector gubernamental El lobby que se ejerza debe apuntar a que las autoridades hagan algo por ampliar los derechos de la mujer y a que las mejoras en este sentido sean incluidas en la nueva legislación y en las políticas nacionales. Las mujeres que integran organi-zaciones colectivas tienen el poder de hacer oír sus reclamos y de que sus dere-chos sean recono-cidos. Deben hacer lo necesario para participar más activamente en el proce-so de toma de decisiones a nivel político. Al elaborar una estrategia eficaz contra el hambre en el mundo, los gobiernos deben incluir en su agenda las necesidades y los derechos de las mujeres de las comunidades rurales, quienes son clave para la salud y la alimentación del grupo familiar, la seguridad alimen-taria y el éxito del sector agrícola. Es necesaria una presencia más activa de la mujer en la política y en el proceso de elaboración de las políticas gubernamentales para que sus necesidades e intereses sean considerados. La familia El logro de reconocimiento comienza en el hogar. Sin el apoyo del esposo y la familia es casi imposible que la mujer pueda hacerse oír a nivel de las organizaciones comunitarias. Así, la mujer debe logra que en su propio hogar se tome con-ciencia de su importancia y de su rol clave en la vida rural. Las organizaciones de mujeres deben llevar a cabo actividades tendientes a establecer programas que in-formen a la comunidad acerca del valor de incrementar el acceso de la mujer a la educación y del efecto que ello puede tener en el proceso de desarrollo y en la so-ciedad misma. Una mujer diferente Los años de subordinación y la falta de educación suelen dar lugar a una falta de autoestima por parte de la mujeres. Las mujeres de las comunidades rurales deben tomar mayor conciencia de su importancia y del peso que tienen en dichas comu-nidades. Se debe lograr que las mujeres reconozcan los beneficios potenciales re-sultantes de la educación y capacitación y de llegar a tener un mayor peso político. Además, la acción debe apuntar a tener acceso a aquellas mujeres que ejercen cargos pú-blicos y a aquellas que gozan de alguna influencia política, ya que ellas tienen el poder necesario como para incluir los asuntos relacionados con la mujer rural en la agenda de elaboración de políticas gubernamentales y para influir en las organizaciones que integran o en los organismos estatales de manera de pro-mover la atención de sus intereses. Obstaculizar el potencial de cualquier miembro de la sociedad constituye un paso atrás en la lucha por mitigar la pobreza. La mujer debe ser reconocida como un capital de gran valor para la comu-nidad rural. Una vez que las mujeres hagan oír su voz y logren reconocimiento se podrán llevar a cabo acciones para lograr el cambio con resultados positivos. La difusión de conocimientos y la capacitación posibilitan a una comunidad dar sus primeros pasos para salir de la pobreza y llegar a ser más independiente y autosuficiente. Debemos tomar conciencia de los resultados infinitos que pueden obtenerse invirtiendo en el desarrollo de la mujer rural. Notas Programa contra el Hambre: Mitigación del hambre mediante el desarrollo agrícola y rural y un ma-yor acceso a los alimentos. (Naciones Unidas, FAO. Roma, 2002) Informe sobre la Pobreza en las Zonas Rurales Año 2001: El desafío de terminar con la pobreza en las zonas rurales. (Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, Roma, 2001). Coombs, Philip H. y Ahmed, Manzoor. Ataque a la Pobreza en las Zonas Rurales: Cómo Puede Con-tribuir la Educación No Formal. (Baltimore, John Hopkins University Press, 1974) pag.17 La Cuestión del Género en la Agricultura: Módulo de Didáctico del Banco Mundial. http://www.worldbank.org/gender/module/overview/whydo.htm Saito, K. y Spurling, D.. Creación de Programas de Extensión Agrícola para la Mujer. Ensayo Nº 156. Banco Mundial, Washington, D.C, 1992 Todaro, Michael P.. Desarrollo Económico (New York: Addison-Wesley, 2000) pag.348 La FIPA es una organización internacional de agricultores que nuclea a cien organizaciones nacionales de productores de todo el mundo. Mantiene una estrecha relación e interacción con las principales organizaciones intergubernamenta-les que cumplen un papel relevante en la agricultura y el desarrollo rural. El Comité Permanente de la FIPA para La Mujer en la Agricultura es un grupo de debate dedicado al desarrollo de las actividades de la mujer en el sector agríco-la, al reconocimiento de sus derechos y al logro de una mayor representación de la mujer en las organizaciones agríco-las. La actual presidente del Comité es la Sra. Victoria Sebagereka, productora agrícola de Uganda. Para obtener mayor información, visite el siguiente sitio web: www.ifap.org/issues/womeninag.html |
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